Día 46.
Todos éstos han pasado
desde que me atreví a decirte lo mucho que te quería.
Y tú seguramente seguirás sin creértelo,
como yo no me lo creí aquella noche de Halloween en la que me lo dijiste.
En mi cabeza retumbó
como lo hace una voz en una habitación cerrada,
un cuerpo extraño,
un verbo distinto,
que mi cerebro no estaba acostumbrado a procesar.
Y después de todo este tiempo,
cada día que pasa
tengo más claro
que eres esa persona,
alguien especial,
alguien tremendamente especial...
Has hecho que ame los días de lluvia,
los lunes,
y hasta la carrera;
todo gracias a tus palabras,
a tus gestos,
a ti.
Ojalá me quede mucho tiempo
para poder demostrarte todo lo que (te) quiero.
Llenarte de caricias,
darte amor,
contar los lunares de tu cuerpo,
ese que parece esculpido por Miguel Ángel,
y arañarte la espalda.
Dormirme escuchando tu respiración,
despertar y verte a mi lado,
que ese es el único paraíso que existe.
Tu boca.
No sé decírtelo de otra forma,
porque ya sabes que soy una "mierdas",
así que aquí te lo dejo.
Para siempre.
Si lo quieres.
Todo tuyo.
Love you.
No hay comentarios:
Publicar un comentario