domingo, 8 de noviembre de 2015

Vuelta a la rutina.

Y vuelves a aparecer, sin avisar y sin nada rompiéndome de nuevo todos los esquemas. Yo que te había superado... o eso pensaba.
El viernes de borrachera tuve una conversación con tus amigos. Yo les dije lo que sentía, con total confianza. Les dije que había estado con más chicos después de ti, qué al principio lo pasé fatal pero que ya no me acordaba de ti tanto como antes.
Uno de tus amigos me dijo que mentía, que no te había olvidado. Y yo en el fondo sabía que él tenía razón.
No te he olvidado, ya no pensaba tanto en ti, eso es cierto, pero olvidarte... nunca.
Es que no vas a dejar de gustarme. Pasarán 50 años, nos cruzaremos por la calle y se me seguirá acelerando el corazón, me seguiré poniendo nerviosa, te seguiré echando de menos.
Y qué mierda que en solo una conversación de 15 minutos te desmonten tu teoría, ¿eh?
Veremos lo que pasa ahora que has vuelto a hablarme y a interesarte por mí.
Lo único que quiero es no volver a pasar por lo mismo.
Por favor, no me hagas daño.