Como siempre, en mi línea torcida (pero siempre hacia arriba), de tener todo desordenado en mi cabeza y... puede que en el corazón.
Es la primera vez que encuentro a alguien tan cerrado como yo (o incluso más), así que creo que me entenderás.
Quiero expresarte tantísimas cosas que al final todo se queda en nada. Por eso creo que estás aquí, ocupando una nueva entrada de este blog, al que tengo amor y odio a partes iguales. A ver si sale algo, aunque sea una parte de lo que siento.
Quién me iba a decir a mí hace casi seis meses, cuando llegué a la sierra con la mentalidad de beberme hasta el agua de los floreros y nada más, que un chaval de un pueblucho me iba a calar tan hondo. Porque aunque tardé en admitirlo (y en el fondo no me gusta), me he acabado pillando hasta las trancas.
Y, ¿sabes? he decidido dar el paso.
Porque alguien me dijo que no se puede vivir toda la vida con el peso de no permitir que nadie te vuelva a gustar, de no querer que nadie te quiera. Ni querer.
Y por fin lo he dejado.
Lo he hecho contigo porque en estos meses te he conocido un poquito (lo que has querido) y me he dado cuenta que mereces mucho la pena. De verdad. Créetelo. La humiltat y valors para otro momento.
No sé lo que durará esto tan bonito que tenemos, ni lo que significaré yo para ti.
Tampoco creo que lo quiera saber. Lo personal es personal.
Pero ahora quiero que tú sepas todo lo que significas para mí (y que esto no sea un peso para ti, no).
Contigo he podido dar el paso de nuevo a abrirme con alguien.
He dejado los miedos.
Atrás.
Muy atrás.
Contigo me he dado cuenta que Madrid es mucho más bonita.
(eres mi lugar preferido donde quedarme a vivir).
Que un simple paseo por cualquier calle,
me da la energía para poder llevar la semana a cuestas.
Que la lluvia a tu lado es placentera,
y que me la suda como acabe de mojada porque te tengo a mi lado.
Y con eso es suficiente.
Eso es lo que quiero.
Que días de mierda, pueden acabar siendo geniales con una simple foto haciendo el gilipollas.
O un mensaje.
Que me sacas una sonrisa sin quererlo.
Que haces magia.
Y eres magia.
Que no me hace falta aparentar.
Que puedo gustar tal y como soy.
Al natural.
Recién levantada.
Sin peinarme.
Y con una camiseta robada por pijama.
Contigo los complejos que tenía con mi cuerpo se han esfumado.
La relación con la comida ya no es tan tormentosa.
Incluso la vergüenza a comer delante de cualquier persona,
se ha ido.
Chas.
¿Ves?
Otra vez,
magia.
Que aunque tú no te lo creas,
cuando te pones en modo padre,
y me picas,
me ayudas muchísimo.
Y que tampoco sé como agradecértelo.
Quiero seguir viviendo cosas de tu mano.
Seguir creciendo junto a ti.
Aprendiendo.
Que me dejes cuidarte.
Darte todos los mimos que pueda.
Todo el amor que tengo.
Que lo quiero todo contigo.
Y que gracias.
Simplemente gracias,
por cruzarte en mi camino
y aceptar quedarte
sin ningún pero.
"Éramos tú y yo
Olivia,
bailando de sol a sol,
dos volcanes de ideas
a punto pa' la explosión.
Tú y yo,
Olivia,
bailando de sol a sol,
dos volcanes de ideas
en erupción,
éramos tú y yo..."
Te quiero.