Entro a mi habitación después de un día agotador en la universidad. Miro la cama con ojos de deseo y pienso "qué pronto te voy a abrazar hoy".
Pero al acostarme, todo se vuelve oscuro. Triste. Se me empieza a acelerar el corazón y duele, duele mucho. Y es que no puedo evitar pensar, pensarte. ¿Qué coño me está pasando? Le doy vueltas a todo y mil cosas se me pasan por la cabeza.
Mi corazón se alegra cada vez que veo un whatsapp tuyo. Tendrías que ver mi cara de monguer... Esa sonrisilla que se me escapa y que odio. Que odio porque sé a lo que lleva.
Como siempre estoy hecha un lío y la verdad que ni idea tengo de lo que quiero. O en el fondo sí y no quiero darme cuenta. Yo que sé.
Mi cabeza me dice que pare, que pare de hablarte, que frene en seco porque ésto no es bueno. Que las dos sabemos a lo que llevan estos sentimientos. Y que se han acabado las tiritas. Que no puedo sufrir de nuevo.
Son mi ángel y mi demonio.
Pero yo siempre he sido de estar en las nubes.
Desde aquí se ve todo más bonito, ¿sabes? Hasta que se nubla y empieza a llover.
No sé cómo acabará esto, sólo espero que pueda estar contigo en el infierno una vez más.
Me gusta estar calentita.
Me gusta tu calor.
lunes, 18 de abril de 2016
Niebla.
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