lunes, 29 de diciembre de 2014

C'est fini.

"Fuimos, somos y seremos nada y de nada nunca hay restos"

Cómo no, una frase de Marea que te viene al pelo...

Me prometí que nunca más volvería a escribirte pero me he levantado esta mañana echándote de menos. Supongo que será por esto de la navidad, ya sabes, a todo el mundo se le ablanda el corazón.
Me gustaría abrirte conversación en whatsapp, preguntarte qué tal te va todo, qué tal las vacaciones, cómo llevas los exámenes... no sé, saber de ti, pero hay algo dentro de mí que no me deja, quizá sea mi orgullo el que me lo impide porque no quiero que sepas que te sigo necesitando, que sigo igual de jodida que el primer día, que no he podido olvidarte...
Joder, que me da rabia porque no sé qué coño me está pasando. Nunca había sentido esto por nadie y menos en tan poco tiempo. Pero es que veo que pasan los días y sigo igual.
Aunque lo que más me jode es que tú ya pases de mí, que no me escribas, que me ignores cuando nos vemos entrenando... sinceramente no sé qué te he hecho para que acabemos así. Soy yo la que tendría que estar haciéndote budú, porque te comportaste como un verdadero gilipollas, pero estoy tan enganchada a ti que te perdonaría todo ahora mismo aunque tú ya hayas pasado página y no quieras saber nada.


Solo espero no tener que volver a escribirte. 2014 se acaba y cierro mi libro encerrándote entre sus hojas. No te escapes, por favor.






martes, 23 de diciembre de 2014

"All you need is love". ¿En serio?

Estoy harta de que nos pinten el amor como algo necesario para vivir. Eso que tenemos que estar buscando y que, si no lo encontramos, seremos unos desdichados toda nuestra vida. 
Estoy harta de que digan que es precioso, que si nos enamoramos, estaremos siempre felices, la vida se verá de otra forma y mierdas semejantes.
Estoy harta de las típicas películas americanas que siempre cuentan la misma historia y (¡oh, sorpresa!) tienen toooodas, final feliz. 
LOS FINALES NUNCA SON FELICES, precisamente por eso, porque se acaba. 

Y yo no. No quiero enamorarme, no quiero sentir el amor y no quiero nada que tenga que ver con eso. 
No es todo color rosa.

En el amor también se sufre, se pasa mal, se llora, se pierden amistades y un largo etcétera. Y ese es el lado que yo siempre he conocido. 
La gente me dice que no sea tan pesimista pero, ¿para qué voy a ilusionarme si todos los tíos me acaban haciendo lo mismo? 
He decidido darme un tiempo. Tengo que conocerme a mí misma todavía, aprender a quererme y valorarme, y cuando haya conseguido todo eso, quizá y solo quizá, empiece a buscar algo. Empiece una nueva etapa en mi vida. 
Hasta entonces mi corazón está cerrado por derribo y es por tu culpa. 


sábado, 20 de diciembre de 2014

Mi estrella roja.

Como me gustaría que estuvieses aquí conmigo ahora.
Hace tiempo que abrí los ojos, ¿sabes? Y ahora lucho con todas mis fuerzas contra las injusticias. Creo que en ese aspecto he salido a ti y sé que allá donde estés me estás viendo, que sonríes y que estás orgulloso de mí.

En estas fechas todos nos acordamos mucho de vosotros. A la yaya se le escapan algunas lágrimas cada vez que ve vuestras fotos y yo las intento controlar. Nunca me ha gustado llorar en público, ya me conoces, soy muy orgullosa para esas cosas y además las jugadoras de rugby no lloran.

Sí... juego al rugby con el equipo de la facultad, abuelo. Estarás igual de asombrado que mis padres, las tías o los yayos. No te imaginabas que esa princesita a la que veías cantar de pequeña con una corona y pintada como una puerta iba a terminar haciendo un deporte como ese... Pero ya ves las vueltas que da la vida.

Dile a la abuela que la echo de menos también, que me acuerdo mucho de ella y que aún guardo la chaqueta roja que me hizo. Se quedará conmigo hasta que me junte con vosotros.
Solo te pido una cosa. Mándale fuerzas a la yaya, por favor. Está con los ánimos muy bajos por los problemas de salud que ha tenido, pero yo sé que ella puede con eso y con mucho más porque la Carmen es mucha Carmen. Por lo demás está todo bien, seguimos unidos. Ya te escribiré otro día para contarte más cosas, hasta entonces no te separes de mí.



Os quiero.










martes, 9 de diciembre de 2014

Invernal tristeza

Te escribo porque si hablo lloraré.
Tú pensarás que estoy loca, que en dos meses no se puede querer a alguien, y quizá hasta tengas razón. No sé.
Estoy tumbada en la cama, escuchando pop, género que no me gusta mucho pero chico, es que el rock me recuerda tantísimo a ti... 
Me dijiste que no le diera vueltas a las cosas, pero soy gilipollas y masoca, y aquí me tienes escribiéndote la primera entrada de este blog. 
Ha pasado ya un mes desde que me dejaste y sigo sin levantar cabeza. Y cuando la levanto es para emborracharme e intentar olvidarte por unas horas, aunque sé que con la resaca me volveré a acordar de ti. Y me da rabia. Y me odio por ello. Y te odio a momentos. Y te quiero siempre.

Yo era de las que pensaba que tiene que pasar bastante tiempo hasta que una persona se convierte en alguien especial, pero tú has desmontado todas mis teorías. Quién me iba a decir a mí que me ibas a calar tan hondo.

Los recuerdos me matan poco a poco y la imagen tuya durmiendo a mi lado, abrazándome, me taladra la cabeza. Ese día solo quería que se parara el tiempo para poder quedarme allí para siempre. Estás tan guapo cuando duermes... 
Nunca te dije lo que sentía y quizá ese fue mi error. Y no sé si escribiéndote será mejor o peor.
Al principio pensé que me había enganchado a ti como se engancha un drogadicto a la heroína, pero me he dado cuenta que no fue así. Que yo sentía mucho más de lo que me imaginaba, pero no quería darme cuenta ni que tú te enterases. Y pensarás: "pues qué gilipollas". Soy yo, ¿qué quieres? Quizá fue porque sabía que ésto iba a acabar mal muy pronto. El sexto sentido de las mujeres, lo llaman. 

¿Y sabes lo que más me jode de todo ésto? Que tú has pasado página, has empezado un capítulo nuevo y yo me he quedado estancada en el que escribimos juntos, releyéndolo una y otra vez. Que te veo en cada tercer tiempo de rugby y joder, es muy difícil tenerte tan cerca y no poder decirte hola, o tener una conversación normal o simplemente darte un abrazo con todas mis fuerzas.

Estoy hecha un lío. Quiero ser tu amiga, no perder el contacto, seguir quedando para tomar cervezas y contarnos nuestras vidas o ir a manis, pero se me hace muy difícil sabiendo que estás con alguien y que esa no soy yo. Que ya no voy a volver a besarte, a morderte el labio, a darte la mano, a arañarte la espalda cuando me follabas de esa forma que tanto me gustaba, que no vas a volver a morderme la nariz o las orejas... que ya no va a pasar nada.

Supongo que lo que necesito es tiempo, mucho tiempo para que salgas de la cabeza, del corazón, que salgas de mí.
Algún día podremos volver a ser amigos, o eso espero. Hasta entonces, que no te vaya bonito, que te vaya de muerte.