Te escribo porque si hablo lloraré.
Tú pensarás que estoy loca, que en dos meses no se puede querer a alguien, y quizá hasta tengas razón. No sé.
Estoy tumbada en la cama, escuchando pop, género que no me gusta mucho pero chico, es que el rock me recuerda tantísimo a ti...
Me dijiste que no le diera vueltas a las cosas, pero soy gilipollas y masoca, y aquí me tienes escribiéndote la primera entrada de este blog.
Ha pasado ya un mes desde que me dejaste y sigo sin levantar cabeza. Y cuando la levanto es para emborracharme e intentar olvidarte por unas horas, aunque sé que con la resaca me volveré a acordar de ti. Y me da rabia. Y me odio por ello. Y te odio a momentos. Y te quiero siempre.
Yo era de las que pensaba que tiene que pasar bastante tiempo hasta que una persona se convierte en alguien especial, pero tú has desmontado todas mis teorías. Quién me iba a decir a mí que me ibas a calar tan hondo.
Los recuerdos me matan poco a poco y la imagen tuya durmiendo a mi lado, abrazándome, me taladra la cabeza. Ese día solo quería que se parara el tiempo para poder quedarme allí para siempre. Estás tan guapo cuando duermes...
Nunca te dije lo que sentía y quizá ese fue mi error. Y no sé si escribiéndote será mejor o peor.
Al principio pensé que me había enganchado a ti como se engancha un drogadicto a la heroína, pero me he dado cuenta que no fue así. Que yo sentía mucho más de lo que me imaginaba, pero no quería darme cuenta ni que tú te enterases. Y pensarás: "pues qué gilipollas". Soy yo, ¿qué quieres? Quizá fue porque sabía que ésto iba a acabar mal muy pronto. El sexto sentido de las mujeres, lo llaman.
¿Y sabes lo que más me jode de todo ésto? Que tú has pasado página, has empezado un capítulo nuevo y yo me he quedado estancada en el que escribimos juntos, releyéndolo una y otra vez. Que te veo en cada tercer tiempo de rugby y joder, es muy difícil tenerte tan cerca y no poder decirte hola, o tener una conversación normal o simplemente darte un abrazo con todas mis fuerzas.
Estoy hecha un lío. Quiero ser tu amiga, no perder el contacto, seguir quedando para tomar cervezas y contarnos nuestras vidas o ir a manis, pero se me hace muy difícil sabiendo que estás con alguien y que esa no soy yo. Que ya no voy a volver a besarte, a morderte el labio, a darte la mano, a arañarte la espalda cuando me follabas de esa forma que tanto me gustaba, que no vas a volver a morderme la nariz o las orejas... que ya no va a pasar nada.
Supongo que lo que necesito es tiempo, mucho tiempo para que salgas de la cabeza, del corazón, que salgas de mí.
Algún día podremos volver a ser amigos, o eso espero. Hasta entonces, que no te vaya bonito, que te vaya de muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario